Manos solidarias, siempre presentes

sábado, 15 de noviembre de 2008

Frente a la crisis sanitaria que se vive en la Argentina, la Red Solidaria de Profesionales de la Salud, encara las necesidades de manera diferente. La agrupación de médicos que a lo largo del territorio nacional colaboran en la atención de aquellos pacientes sin acceso al sistema de salud pública, no tiene intereses creados, sino que luchan gratuitamente por medio de las donaciones hechas por los profesionales miembros, por el mejoramiento y la equidad a la hora de acceder a la salud.
Justo Carbajales, médico cardiólogo del hospital Ramos Mejía y coordinador de
la Red Solidaria de Profesionales de la Salud, cuenta cuáles son los alcances de esta agrupación solidaria que desde 1995 se encarga de lograr que las personas sin recursos accedan a las especialidades que pudieran completar el proceso de recuperación de su salud.

Los objetivos fueron preocuparse por el bienestar físico, psíquico y espiritual del paciente, logrando que los colegas acepten atenderlos directamente, sabiendo que pueden coordinar su tarea con los otros miembros de la red. Hay una base de datos organizada por especialidades que está disponible a cada miembro de la red.

¿Qué centros médicos colaboran con este sistema?

La red es de personas. Muchos colegas donan sus consultorios particulares o piden permiso en los sanatorios o clínicas donde trabajan, para atender a los pacientes que acuden a la red. Cada médico va resolviendo como un desafío solidario el problema de cada paciente.

A veces se llegan a acuerdos con sanatorios hasta un límite. Muchos permiten que podamos atender gratuitamente a los pacientes en los consultorios pero no operarlos, entonces, se logra que se operen en el ámbito público. Hay, en el caso de estudios de alta complejidad, centros privados de diagnóstico que nos donan una determinada cantidad de estudios por mes. Nos organizamos a través de nuestra base de datos. Cuando la gente llama a la central de la red, la coordinación les da los turnos para estudios de alta complejidad que necesitan o los derivan con el profesional adecuado.

¿Cómo esta funcionando el sistema sanitario y que opina del la labor que realiza el Ministerio?

- El sistema está funcionando muy mal. Lo que hace el Ministerio de la Nación es desaparecer. No asumen la problemática. Hubo una encuesta de factores de riesgo que estaba publicada en la página web del Ministerio, pero como no les hacía muy buena publicidad, la sacaron en seguida. Este es el falso concepto de política. Están pateando la pelota. El sistema es una bomba de tiempo que va a explotar en cualquier momento.

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Vampiros de la city

sábado, 8 de noviembre de 2008

“La noche es la mitad de la vida y la mejor mitad”, dijo alguna vez Goethe, el poeta y dramaturgo alemán. ¿Será que así piensan aquellos que les toca ganarse el pan cuando la mayoría duerme? Con esa duda decidí recorrer la city porteña, esa zona donde de día se vuelve turbulenta, ruidosa y estresante, quizás con el ánimo de encontrar una versión mejorada.
Detrás de las rejas de una de las entidades financieras de la calle San Martín se encuentra José Giménez, guardia de seguridad privada desde hace 25 años. José trabaja doce horas seis días a la semana, y casi siempre de noche. Si bien su voz ronca y sus ojeras grises denotan un cansancio acumulado, Giménez afirma: “Siempre preferí este horario porque se labura más ordenado y me permite deja el resto del día libre para hacer diligencias”. Casado y con tres hijos, Jiménez cuenta que su familia ya está acostumbrada, y que nunca faltó a casi ningún acto escolar de sus hijos, aunque luego termina por reconocer con un brillo en sus ojos: “Siempre fue difícil para mi mujer ir a acostarse y no tener a su pareja al lado”. Mientras controla la salida del personal de limpieza cuenta sus secretos para mantener la vigilia: “Siempre tengo la radio prendida y no paro de caminar, recorrer los sectores, y algunas veces hasta juego a que soy el presidente y me siento en su sillón”, sonríe pícaro. Gímenez duerme tan sólo tres horas, y dice que le alcanza, pero a sus 54 años es conciente que no descansar es peligroso. Y cuenta una anécdota: “Tuve un compañero que una noche dejó abierto el banco y se fue. De casualidad pasó el dueño de la entidad con el auto y como le extrañó la situación, entró y lo buscó, pero no lo encontró. Cuando lo contactaron había sufrido un delirio de persecución. El banco había estado abierto sin custodia por cuatro horas sin que nadie se haya dado cuenta”.

Saliendo del microcentro y camino a Retiro aparece otro de los insomnes de la city. Se trata de Adríán Costas (25) que desde hace cinco años se ubica detrás del mostrador de una estación de servicio de Córdoba y Madero, hasta las 6 de la mañana. Costas reconoce que el cansancio es el enemigo a vencer. “Al principio el cuerpo no me respondía, pero después uno se termina acostumbrando a manejar los tiempos. Aunque cuando te toca trabajar 15 noches seguidas para cubrir a alguien, ahí sí, me transformo en una momia”. Costas no sólo pierde horas de sueño. “Me casé hace ocho meses y a mi mujer, que está embarazada, casi no la veo.”, se lamenta. Y agrega: “Uno se aleja de los amigos porque cuando estoy libre los demás tienen algo que hacer".
Otro de las cosas con las que tiene que lidiar es con la inseguridad. “A pesar de la cana, desde que estoy ya robaron cinco veces”. Y cuenta la última: “Entró uno preguntando de quién era el auto estacionado en la playa. ‘Del señor que está comiendo ahí’, le dijimos. El tipo fue, le pidió muy amablemente las llaves mientras lo encañonaba y se subió al auto lo más tranquilo. Esas cosas creo que sólo se ven de noche”. Sobre la galería de personajes que visitan el lugar, Adrián enumera: “borrachos, prostitutas, chorros”. Los que nunca faltan son los tipos que vienen con tarjetas de crédito gemelas, o los borrachos que te caen tipo cuatro de la madrugada, te quieren pedir algo y apenas balbucean”, cuenta.Por último, Costas, deja una definición acerca de su trabajo. “Cuando empezás a trabajar de noche pasás a formar parte de un submundo, andás a contramano de todos y sos una suerte de marginal”.


Por Daniel Barrientos

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Una Improvisación con 20 años de carrera

miércoles, 22 de octubre de 2008

Improvisación Mosquito es un show de improvisaciones que desde hace 20 años ofrece este género al público que participa activamente en cada función, decidiendo cómo se va a desarrollar el espectáculo.
“¿Ya les repartieron el papelito?”, se escucha desde la cola que hay en la puerta del teatro “El Vitral” (Rodríguez Peña 344), aguardando para ver 90 minutos de pura improvisación a cargo de Fabio “Mosquito” Sancineto y un grupo de 16 actores que van rotando en cada función.
El juego en el que uno se sumerge cuando decide participar en Improvisación Mosquito, consiste en proponer un título (no debe coincidir con títulos de películas u obras teatrales) para las improvisaciones que se desarrollarán durante la función, con una duración de cuatro minutos cada una.
Además de la creatividad del elenco, la participación del público es un detalle que se destaca de este espectáculo. Incluso antes de entrar en la sala, los espectadores interactúan con los actores. “Nosotros siempre les decimos que tengan el programa a mano. Hay algunos que nos miran con cara rara porque piensan: para qué voy a tener el programa si esto no sigue una línea”. Está bien que es una improvisación, pero el programa tiene los tres colores que hacen participar al público a la hora de elegir el equipo que más les gustó: rojo, azul y verde”, cuenta Cristian Albornoz, miembro del grupo de improvisación, luego de explicarle a dos espectadoras en qué consiste el “juego” mientras esperan para entrar a la sala.
Después de realizar una introducción en la que se presenta y propone la interacción del público, Mosquito da inicio a la obra. De un recipiente donde cada persona depósito el papel con el título que propuso, comienza a sacar las opciones y el público decide si se representa o no la propuesta. Cuando se define el título, nuevamente comienza la discusión, aunque esta vez se trate de definir el género de la representación.
Los actores de ambos equipos tienen un minuto para planificar la historia y salir al escenario a hacer lo que mejor les sale: improvisar.
Cada vez que Mosquito hace sonar el silbato que indica el fin de la improvisación, el público debe votar por alguno de los dos equipos, de acuerdo a su actuación. “Quienes levantan su programa demostrando el color verde se autodenominan imparciales para cualquiera de los dos equipos, y no le otorgan ningún punto”, explica Albornoz.

“Se trata de un juego con la gente. Incluso al final de la obra, suben cuatro personas del público, y forman parte de la última improvisación. Cuando termina la función, el público es dividido en dos, y el grupo que más aplaude gana”, cuenta Lisandro que trabaja en la producción de la obra y ensaya para realizar improvisaciones.



Un reconocimiento esperado
En el 2001 Mosquito Sancineto fue seleccionado como uno de los 100 mejores artistas de la
década por la Fundación Konex, recibiendo Diploma de Honor.
No se trata de una elección caprichosa. Es que Mosquito viene desarrollando su carrera en el mundo de la improvisación desde hace 20 años.
Su carrera empezó 1979, cuando representó “El Príncipe Idiota”, una obra de Dostoievsky dirigida por Inda Ledesma, que le otorgó el Premio Moliere ese mismo año.
Tras participar en distintas obras, Fabio Sancineto comenzó con la improvisación en 1988, cuando realizó la primera temporada de “Match de Improvisación”, dirigido por Claude Bazin, en una creación de la Liga de Improvisación de la República Argentina (L.I.R.A.). Realizó entre los años 1989 y 1993 la seguidilla que lo llevó a completar su quinta temporada con el mismo espectáculo, y la segunda en la que estaba a cargo de la dirección.
A partir de 1990 y hasta la actualidad, dicta clases de match de improvisación en el Centro Cultural Ricardo Rojas. En un principio, las clases estaban a cargo de dos equipos de seis miembros, un entrenador, un músico en escena y un árbitro que marcaba las faltas.

En 1998, Mosquito realiza algunos cambios en el esquema, y propone un juego en el que el público escribe los títulos y sugiere los estilos. Poniéndose en el papel de árbitro, marca las faltas de los actores y al finalizar la función, invita al público a jugar sobre el escenario en lo que denomina "Improvisaciones con estilo".

También para los más chicos

“Matchocolate” es el primer match de improvisación que el grupo hace para lo más chicos.
“Estamos muy contentos con esta propuesta para los chicos”, cuenta Victoria Mammoliti, actriz de Improvisación Mosquito. “Es una forma de acercarlos al teatro y darles a conocer este mundo de la actuación, y en nuestro caso, de la improvisación”, agregó.
En esta propuesta diferente, los chicos y los padres participan por igual. Eligen el título de la improvisación, pero a diferencia del match para los adultos, en Matchocolate se eligen la duración de la improvisación y la cantidad de jugadores. “Los géneros pueden variar ampliamente a partir de la imaginación de los chicos”, y los actores están preparados para adaptarse ella”.



Por Julieta Muñoz

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Un partido que rompió una hegemonía

martes, 14 de octubre de 2008

José Ocatavio Bordón y Carlos Chacho Alvarez en plena campaña

Durante la historia argentina, el sistema de partidos políticos fue considerado como una forma especial de bipartidismo. Sin embargo en los noventa, el Frente Grande, ubicado en la centroizquierda del espectro y formado básicamente por antiguos militantes del Partido Justicialista, llevó al sistema hacia un formato pluripartidista limitado, abriendo una dinámica de coaliciones hasta entonces impensable.

Orígenes

Sus inicios se remontan al primer mandato de Carlos Menem, cuando sus políticas implementadas son rechazadas por algunos peronistas, y por muchos antiperonistas, por considerarlas la antítesis del proyecto histórico del movimiento creado por Juan Domingo Perón. Se originó un profundo malestar en sectores internos del partido que empezaron a plantearse la disyuntiva de abandonar el PJ o quedarse para dar en su interior la lucha política.
Dentro de la Cámara de Diputados, comenzaron a agruparse ocho legisladores peronistas, que provenían de los sectores de izquierda de la renovación y que empezaron a tomar medidas autónomas del bloque oficialista. En enero de 1990 estos ocho legisladores emitieron una declaración contraria a “la alianza con el liberalismo” y poco después se opusieron activamente, entre otras medidas, a la privatización de la empresa nacional de ferrocarriles.
Estos legisladores, autodenominados Grupo de los Ocho, entre los que se encontraban los diputados Carlos “Chacho” Álvarez -dirigente de una agrupación del PJ de la Ciudad de Buenos Aires llamada, Movimiento Renovador Peronista- Germán Abdala -dirigente del gremio porteño de trabajadores estatales-, Juan Pablo Cafiero- hijo del derrotado líder de la renovación- y Luis Brunati, crean una corriente interna, denominada Corriente Nacional y Popular, que buscaba competir por la conducción del partido e incluía entre otros un proyecto en contra del indulto presidencial a los responsables del terrorismo de Estado, pero fracasa carente de un liderazgo y sin una política clara a seguir.
Luego, los distintos grupos fueron abandonando desordenadamente el PJ y constituyendo (proto) partidos de izquierda y centro izquierda, como el grupo proveniente del MRP que funda el MODEJUSO con Chacho Álvarez como presidente y el de los militantes cercanos a Luis Brunati que constituyen el Encuentro Popular.
Para las elecciones de 1991, en la Capital Federal acudieron dos frentes a las elecciones: El FREDEJUSO, constituido por el MODEJUSO de Chacho Álvarez, el Partido Intransigente, Carlos Auyero, proveniente de la Democracia Cristiana y la dirigente de los derechos humanos Graciela Fernández Meijide. Por otro lado el grupo orientado por Luis Brunati se presentó como Frente Popular junto con grupos de izquierda.
Los resultados de la elección no pudieron ser peores para los grupos peronistas disidentes, ya que el PJ obtuvo una resonante victoria nacional. Tras el rotundo fracaso, los sectores del FREDEJUSO de Álvarez iniciaron una serie de llamamientos a la unidad de las fuerzas de centroizquierda, especialmente dirigidos al socialismo con la intención de construir un frente electoral para las elecciones a senador por la Ciudad de Buenos Aires.
Paralelamente, otro sector de la disidencia peronista, el del Encuentro Popular de Brunati, construyó junto al Partido Comunista Frente al Sur, con el cineasta peronista Fernando “Pino” Solanas, como candidato. Los fracasos de Álvarez en conseguir el apoyo socialista, lo llevaron a apoyar la candidatura de Solanas, que obtuvo casi un ocho por ciento de los votos.
Con vistas a las elecciones de renovación parlamentaria de fin de 1993, y la mala experiencia de la elección anterior predispuso a los disidentes peronistas y a sus aliados a dejar de lado las rencillas y buscar la unidad. Es en este marco que a principios de abril de ese año se constituye el Frente Grande, como fusión de los dos frentes anteriores más otros grupos pequeños.
Internamente el Frente Grande no estaba organizado, ya que confluían en su interior el grupo socialdemócrata de Álvarez, y el frente nacionalista y de izquierda de Solanas.

Del Frente Grande al FREPASO

Los resultados favorables obtenidos por el partido desnivelaron el precario equilibrio interno del FG a favor del grupo de Álvarez por sobre el de Solanas -la boleta para diputados nacionales capitalinos encabezada por Álvarez obtuvo casi el quince por ciento de los sufragios- Así, “El Chacho” se convirtió en la cara visible del fenómeno electoral y su discurso socialdemócrata fue presentado como la nueva izquierda moderna del país.
Por otra parte, el impacto que estas elecciones tuvieron sobre el tradicional partido opositor, la Unión Cívica Radical, fue devastador. Su derrota en la Capital Federal, era la primera que sufría desde 1973, se sumó el costo político de la firma del “Pacto de Olivos”, que abrió la puerta a una reforma constitucional.
Esto abrió las puertas a la confirmación del Frente Grande como la principal oposición y pronto se colocó en el papel de principal impugnador del "pacto bipartidista". Lo hizo apelando, por un lado, “a la oposición más frontal al gobierno en el terreno republicano y de la independencia de los poderes, centrado en particular en la denuncia de la corrupción” a la vez que moderando su discurso económico.
Los resultados electorales posteriores fueron aumentando el prestigio del partido, que sin recursos y con escasa estructura de activistas - pero con exitosa performance mediática - esta nueva fuerza política se instaló velozmente.
En los meses finales de 1994 se produjo una visible transformación en el FG que, de la mano de Álvarez, moderó aún más su discurso e inició acciones para constituirse como partido político. Se separa de Solanas- arma su propio espacio político Alianza Sur- y apoya la creación del FREPASO, “Frente por un País Solidario”, con la participación, además del FG, de José O. Bordón, quien había abandonado el PJ en septiembre y fundado su propio partido, “PAIS”, los ya convencidos socialistas, y otros partidos menores.
El discurso del FREPASO dominante en la campaña electoral, ya con Bordón como candidato, mantuvo su carácter fuertemente "moral" buscando diferenciarse del “costo social del ajuste” y de la “corrupción del gobierno” con la propuesta central de “un mejor gobierno”, al mismo tiempo que renovaba su compromiso con la estabilidad económica y la convertibilidad de la moneda.


El segundo puesto obtenido lo obligó al partido a obtener la victoria en las próximas elecciones de intendente de la Ciudad de Buenos Aires, pero el desorden interno de la fuerza complicó la tarea y no consiguió el objetivo. De todas maneras sí obtuvo victorias importantes con Fernández Meijide en Capital que significó para el FG un paso para el fortalecimiento como opción.



El final

El partido soportó la partida de Bordón en abril de 1996 (había intentado reabrir la elección primaria para la candidatura a la intendencia y postular al ex ministro del interior de Menem, Gustavo Béliz), lo que demostraba que a pesar de su débil institucionalización, era ya un organización política anclada en un gran sector de la población y, por ende, capaz de superar derrotas y problemas internos.
Sin embargo el FREPASO, a pesar de tener todo a favor, y cuando sus candidatos superaban cómodamente en los sondeos de opinión a los del radicalismo en los dos principales distritos del país, la cierta sensación de hartazgo moral con el menemismo y el deseo de vencerlo lo llevó a que realice, en agosto de 1997 una unidad con la UCR y el FREPASO en la Alianza por el Trabajo, la Justicia y la Educación.
Esta fuerza representó una nueva opción política, mezclando elementos de su vieja herencia populista con componente socialdemócratas y con fuertes matices propios. Pero a pesar de haberse distinguido en términos organizativos por su carácter centralizado, personalista y mediático, no ha establecido un modelo original de partido con niveles de organización, estructura territorial y recursos militantes, lo que la llevó a transitar un lento camino de asimilación a los restantes partidos en el plano organizativo territorial. Esta tendencia la terminó plasmando con una alianza electoral con histórico y fuerte como la UCR.

Fuentes:

ABAL MEDINA (h.), J. “El partido Frente Grande, una experiencia inconclusa
ABAL MEDINA (h.), J. (1998b): “Los herederos del populismo: la experiencia del PRD y el Frente Grande”, en Nueva Sociedad, número 156, Caracas.
CASTIGLIONI, F.(1995): "FREPASO: apuntes para el debate" en La Ciudad Futura, n.45.
MOCCA, E. (1995): "La nueva oposición" en La Ciudad Futura, n. 43.
NOVARO, M. y PALERMO, V. (1998): Los caminos del centroizquierda, Editorial Losada, Buenos Aires
Por Daniel Barrientos

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Para pensar

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